Como se puede suponer, para ejercer un liderazgo influyente y duradero en el tiempo, es preciso disponer de una serie de habilidades personales y técnicas. Lejos de creer que con este tipo de habilidades se nace, lo cierto es que cada persona, con el entrenamiento adecuado, puede desarrollarlas y aplicarlas en el ejercicio de la función directiva. En este sentido, os presento una radiografía de mis habilidades tanto peronales como técnicas.
Aquí van las personales...
Como puede apreciarse, destaca, por encima del resto, la escucha
activa, que no es otra cosa que la capacidad de estar totalmente centrado en lo
que otra persona tiene que comunicarnos. Creo que esta habilidad, junto con la
empatía, es de enorme importancia, puesto que el liderazgo en la dirección de
un centro educativo ha de partir necesariamente de tener presentes las
necesidades del equipo de trabajo que diriges. Desde el punto de vista
comunicativo, ser claros y concisos en la expresión también resulta muy
importante, ya que incidirá directamente en la eficiencia de las reuniones y en
el cumplimiento de objetivos. Sin embargo, me reconozco con un déficit en la
habilidad personal del trabajo en equipo, pues tiendo a sobrecargarme de
trabajo, sin saber delegarlo. Finalmente, por lo que respecta a la asertividad
y a la preocupación por los otros, me reconozco en un término medio, pues parto
del convencimiento de que el exceso en ambas puede llegar a ser un obstáculo
para el ejercicio de la función directiva.
Y aquí las habilidades técnicas...
En cuanto a las habilidades
técnicas, destaco mi capacidad tanto para motivarme y entusiasmarme con
facilidad, como mi actitud de profesionalidad, entendida en términos de dedicación
plena y de neutralidad, tan necesaria en las relaciones humanas en el entorno
laboral. Asimismo, destaco también mi capacidad para saber resolver conflictos;
tarea en la que son extermadamente importantes tanto la escucha activa como la
empatía, descritas anteriormente. Otras habilidades destacables e íntimamente
relacionadas son la capacidad de comunicación y la de negociación, pues será
muy importante en todo momento desplegar una estrategia comunicativa clara con
vistas a dar cumplimiento a los objetivos marcados. También reconozco la
gestión eficiente del tiempo como habilidad consolidada, así como la capacidad
de comprender el contexto en que se integra el centro educativo. Finalmente, he
de reconocer que necesitaré mejorar en la planificación de proyectos, así como
en la forma de coordinarlos; habilidades que están estrechamente relacionadas
con la habilidad personal del trabajo en equipo.
En definitiva, tras este análisis
panorámico tanto de las habilidades personales como de las técnicas, creo que,
en términos generales, estoy en disposición de poder ofrecer mi potencial en la
tarea compleja de liderar un proyecto de dirección. Así, habilidades como la
escucha activa, la empatía, la motivación, la profesionalidad o la gestión del
tiempo reprewsentan grandes aliadas para la consecución exitosa de tal fin.
Así pues, ya conocéis esta útil herramienta para aplicaros a vosotros mismos en vuestra búsqueda del liderazgo influyente. Espero que sea de utilidad.
¡Hasta la próxima!


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